El 30 de mayo de 1431 Juana de Arco, capturada por los borgoñones y entregada a los ingleses, es condenada por herejía y quemada.
Juana pidió a un dominico que mantuviese una cruz a la altura de sus ojos y murió invocando el nombre de Jesús.
Las campañas de Juana de Arco revitalizaron la facción de Carlos VII (Guerra de los Cien Años) permitiendo la coronación de éste.

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